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 04 de septiembre de 2026

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Un balde de agua fría… y a seguir corriendo

Desde Gayola

Llegó el primer tropezón. Y sí, duele más cuando ocurre en casa, cuando el equipo venía embalado, cuando acababa de subirse a la cima de la tabla y cuando la afición ya empezaba a sacar la calculadora para ver cuánto podía durar la fiesta.

Pero, calma.

Que Correcaminos haya perdido este viernes 14 ante Tapatío no significa que se haya acabado el buen momento. Tampoco estamos frente a una crisis, ni mucho menos ante un equipo que de pronto dejó de ser candidato a pelear en la parte alta.

Lo que llegó fue algo mucho más sencillo y, quizá, hasta necesario: un balde de agua fría.

Porque el liderato del Correcaminos fue bonito, pero también efímero. Apenas unos días después de convertirse en el equipo que miraba a todos desde arriba, llegó el primer golpe de realidad. Y quizá eso no sea necesariamente malo.

Al contrario.

A veces el futbol necesita estos pequeños recordatorios para evitar que alguien se crea invencible demasiado pronto.

El equipo de Gabriel ¨El Místico¨ Pereyra había arrancado el torneo con un empate ante Mineros, después derrotó 3-1 a Tepatitlán y sorprendió a Leones Negros en Guadalajara con otro 3-1. Ese último resultado le permitió llegar a siete puntos y colocarse como líder general, además de confirmar algo que ya se venía viendo: este Correcaminos tiene gol.

Y eso, después de la derrota ante Tapatío, tampoco debe perderse de vista.

Porque si algo hay que rescatar del tropiezo es precisamente que el equipo sigue teniendo capacidad para encontrar la portería. Con los dos goles marcados ante los rojiblancos, Correcaminos llegó a 11 anotaciones en cuatro jornadas.

Once goles en cuatro partidos.

Eso no es precisamente una estadística para empezar a preocuparse.

Lo que sí toca ahora es revisar qué salió mal, dónde se perdió el control del partido y qué ajustes deben hacerse para que un mal resultado no se convierta en una mala racha.

Porque esa es la diferencia entre un equipo que aspira a estar arriba y uno que simplemente tiene un buen arranque.

El verdadero examen comienza ahora.

La derrota tiene que servir para corregir, no para desanimar. Hay que redoblar esfuerzos, apretar tuercas, mejorar lo que haya que mejorar y volver a salir a la cancha con la misma personalidad que mostró el equipo en sus primeros partidos.

Además, tampoco hay que perder de vista algo que a veces olvidamos en cuanto aparece una derrota: apenas vamos por una cuarta parte del torneo.

Falta muchísimo.

Quedan partidos, viajes, lesiones, suspensiones, rachas buenas, rachas malas, canchas complicadas y seguramente más de una noche de esas en las que uno termina preguntándose por qué sigue viendo futbol si esto nomás sirve para sufrir.

Así es este deporte.

Por eso, el tropiezo ante Tapatío no debería borrar lo que Correcaminos hizo durante las primeras jornadas.

Y hablando de los tamaulipecos, en el sur las cosas marchan con un poquito más de preocupación.

La Jaiba Brava del Tampico-Madero, dirigida por un viejo conocido del Correcaminos, Daniel ¨Borita¨ Alcántar, no ha encontrado todavía la regularidad que seguramente quisiera. Después de cuatro jornadas, el conjunto celeste suma una victoria, un empate y dos derrotas, para colocarse en el lugar 12 de la clasificación.

Y aunque todavía estamos hablando de un torneo muy joven, el margen para dejar escapar puntos tampoco es infinito.

La Jaiba comenzó derrotando a Cruz Azul Hidalgo, pero después llegaron tropiezos ante Tapatío y Leones Negros, además de un empate que dejó escapar la posibilidad de sumar de a tres. El más reciente golpe fue precisamente ante Leones Negros, resultado que lo llevó hasta la duodécima posición.

Así que mientras en Ciudad Victoria el discurso debe ser de corregir sin entrar en pánico, en Tampico-Madero la palabra empieza a ser otra: regularidad.

Dos realidades distintas para los dos representantes tamaulipecos.

Correcaminos ya probó las mieles del liderato y ahora sabe que mantenerse arriba cuesta mucho más que llegar.

La Jaiba, por su parte, necesita comenzar a sumar de manera más constante si no quiere que la primera mitad del torneo se le vaya entre tropiezos.

Y mientras tanto, desde esta humilde gayola futbolera, tampoco vamos a empezar a tirar el equipo por la borda por una derrota.

No, señores.

El Correcaminos perdió un partido, no perdió el rumbo.

Que la derrota sea ese balde de agua fría que despierte al equipo, que obligue a corregir y que recuerde que todavía queda muchísimo camino.

Porque apenas estamos calentando motores.

Y si algo ha demostrado este Correcaminos es que, al menos hasta ahora, sabe dónde está la portería.

Ahora habrá que demostrar que también sabe cómo mantenerse cerca de la cima.

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