En política hay una vieja costumbre: muchos gobernantes hablan de los municipios desde un escritorio, conocen sus problemas a través de informes y reciben los resultados mediante documentos que llegan a sus oficinas.
Por eso, cuando un gobernador decide hacer lo contrario, vale la pena detenerse a observarlo.
Américo Villarreal Anaya emprendió este septiembre un recorrido por los 43 municipios de Tamaulipas para acompañar personalmente a las alcaldesas y alcaldes durante la presentación de sus segundos informes de gobierno. La gira contempla incluso jornadas de dos informes por día y se extenderá durante prácticamente todo el mes.
Y sí, visto desde la lógica de Mundo al revés, resulta curioso: un gobernador que, en lugar de esperar a que los alcaldes lleguen a Ciudad Victoria, decidió ir a buscarlos a sus propios municipios.
Pero más allá de la fotografía, hay algo positivo en este ejercicio.
Los municipios son donde las decisiones del gobierno dejan de ser discursos y se convierten en calles pavimentadas, obras hidráulicas, servicios públicos, seguridad, espacios deportivos, apoyos sociales y proyectos que impactan directamente en la vida cotidiana.
Estar ahí permite conocer de primera mano qué funciona, qué falta y cuáles son las necesidades particulares de cada región. No es lo mismo hablar de la frontera norte que de la zona centro, de la región cañera o de la costa. Tamaulipas es demasiado diverso para gobernarlo con una sola visión desde la capital.
La presencia del gobernador en los informes municipales también manda otro mensaje: los ayuntamientos forman parte de una misma estructura de gobierno y no deben trabajar como islas.
De hecho, Villarreal ha señalado que existe comunicación permanente con los 43 ayuntamientos y que el Gobierno del Estado busca ser un aliado para atender las aspiraciones de las comunidades.
Y ahí está quizá lo más interesante.
Un informe municipal no debería ser solamente una ceremonia para presumir cifras. También puede convertirse en una oportunidad para contrastar compromisos, revisar avances, detectar pendientes y establecer qué sigue.
Eso es precisamente lo que hace relevante la decisión de recorrer el estado.
Porque gobernar no solamente consiste en inaugurar grandes obras o presentar informes desde un escenario. También implica conocer el territorio, escuchar a quienes lo habitan y entender que las necesidades de Nuevo Laredo no son las mismas que las de Tula, Tampico, Mante o Ciudad Victoria.
En tiempos donde la política suele privilegiar la pantalla, las redes sociales y los eventos de gran formato, recorrer los municipios puede parecer casi una rareza.
Y quizá por eso funciona.
La cercanía no resuelve por sí sola los problemas, pero sí puede facilitar algo fundamental: que quien toma decisiones conozca directamente dónde están los problemas y quiénes están trabajando para resolverlos.
En este caso, el gobernador decidió acompañar a los alcaldes en uno de los momentos más importantes de su ejercicio de gobierno: rendir cuentas ante sus ciudadanos.
Desde Mundo al revés, habrá que reconocerlo: a veces lo verdaderamente extraordinario en política es hacer algo tan sencillo como estar presente.
Y en un estado con 43 municipios, recorrerlos todos significa, al menos, dejar claro que cada uno cuenta.