Hay algo que quedó claro después de este fin de semana de informes municipales en Tamaulipas: un gobernador no puede estar en todos lados, pero su gobierno sí debe estarlo.
El gobernador Américo Villarreal Anaya se dio tiempo para acompañar a varios alcaldes en sus informes de actividades, recorriendo municipios y escuchando de primera mano lo que cada región está haciendo, pero también lo que le hace falta. Y quizá uno de los mensajes más importantes no estuvo precisamente en los informes, sino en el “jalón de orejas” que les dio a sus propios funcionarios estatales.
Y me parece que fue un llamado bastante oportuno.
El gobernador cuestionó que algunos funcionarios no estuvieran presentes en los informes de los municipios, particularmente en aquellos que se encuentran fuera de las grandes ciudades. La instrucción fue clara: hay que ir a todos los municipios, especialmente a los rurales, conocer sus problemas y estar cerca de la gente.
Porque una cosa es recibir un reporte en un escritorio y otra muy distinta es caminar por las comunidades, escuchar a los alcaldes, hablar con la población y conocer directamente qué está pasando.
Y ahí está, precisamente, la importancia de ese llamado.
Durante muchos años, uno de los reclamos recurrentes hacia los gobiernos estatales ha sido la distancia entre las oficinas de la capital y los municipios más alejados. Es fácil conocer la problemática de una ciudad cuando la tienes enfrente; lo complicado es mantener la misma atención cuando se trata de comunidades pequeñas, ejidos o municipios donde las necesidades pueden ser muy diferentes.
Por eso, el mensaje de Américo fue más allá de una llamada de atención administrativa: fue un recordatorio de cómo debe funcionar un gobierno cercano.
Los funcionarios no están para esperar a que los problemas lleguen a Palacio de Gobierno. También tienen que salir a buscarlos.
Y en ese sentido, los informes municipales terminaron funcionando como una especie de radiografía del estado: cada alcalde presentó avances, obras, programas y resultados, pero también mostró indirectamente dónde siguen estando los pendientes.
Gattás y el informe de Victoria
En Ciudad Victoria, el alcalde Eduardo “Lalo” Gattás presentó su informe de actividades ante una ciudad que, hay que decirlo, es particularmente importante para la administración estatal.
No solamente porque es la capital, sino porque Victoria es también una de las ciudades donde los resultados del gobierno municipal se sienten de manera más directa.
El informe de Gattás dejó sobre la mesa un balance de obras, servicios, infraestructura y acciones realizadas durante su administración, pero también permitió observar algo que suele perderse entre los discursos: la coordinación entre Ayuntamiento y Gobierno del Estado.
Y ahí está quizá uno de los puntos más relevantes.
Cuando existe coordinación entre los dos niveles de gobierno, los proyectos pueden avanzar con mayor facilidad. Victoria necesita precisamente eso: que no haya gobiernos trabajando cada uno por su lado, sino una administración municipal y un gobierno estatal empujando en la misma dirección.
Gattás presentó sus números y sus resultados, pero también hay que reconocer que un informe no significa que todos los problemas estén resueltos.
Victoria todavía tiene pendientes importantes: servicios públicos, vialidades, infraestructura urbana, movilidad, agua y muchas otras necesidades que forman parte del día a día de los victorenses.
Por eso, más que quedarse solamente con la fotografía del informe, habrá que ver qué viene después.
Porque un informe sirve para rendir cuentas, pero también debería servir para marcar lo que sigue.
Y aquí viene lo interesante
Si algo dejó este fin de semana de informes es que la presencia del gobernador en los municipios tiene un doble efecto.
Por un lado, representa un respaldo político e institucional para los alcaldes. Pero por otro, permite que el gobernador vea directamente qué está ocurriendo en cada región.
Y si el propio gobernador tuvo que preguntar “¿dónde están mis funcionarios?”, entonces quizá ese fue el mensaje más importante de todos.
No basta con que el gobernador recorra Tamaulipas.
También sus secretarios, subsecretarios, directores y funcionarios tienen que recorrerlo.
Que vayan a los municipios grandes, pero también a los pequeños. Que conozcan los ejidos. Que escuchen a los alcaldes. Que hablen con los ciudadanos. Que sepan cuáles son los problemas antes de que éstos se conviertan en crisis.
Porque gobernar desde un escritorio es muy diferente a gobernar caminando las calles.
Y en este “Mundo al revés”, resulta que el verdadero informe de este fin de semana no estuvo solamente en los números que presentaron los alcaldes, sino en el mensaje que salió desde Palacio de Gobierno:
si el gobierno quiere estar cerca de la gente, sus funcionarios también tienen que salir de sus oficinas.
Y ese, sinceramente, sí fue un buen jalón de orejas.