🦬 Durante siglos, enormes manadas recorrieron las planicies del norte de México. Hoy, programas de conservación buscan devolver al bisonte americano a los territorios donde alguna vez fue una especie protagonista.
Cuando pensamos en bisontes americanos, probablemente la primera imagen que viene a la mente son las grandes praderas de Estados Unidos o Canadá. Sin embargo, existe un dato que para muchas personas resulta sorprendente: el bisonte americano también es una especie nativa de México.
Mucho antes de que existieran las fronteras actuales, las grandes manadas de Bison bison recorrían las planicies de Norteamérica y su distribución llegaba hasta territorio mexicano, particularmente por las regiones que hoy conocemos como Chihuahua, Coahuila, Sonora, además en zonas de Nuevo León, Tamaulipas, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí.
Durante el siglo XIX, la cacería intensiva, la transformación de los pastizales y el avance de las actividades humanas provocaron una enorme reducción de sus poblaciones, hasta que el bisonte desapareció de buena parte de su antiguo territorio mexicano.
Ahora, más de un siglo después, México está intentando recuperar a uno de los grandes protagonistas de sus ecosistemas del norte.
🦬 ¿CÓMO REGRESÓ EL BISONTE A MÉXICO?
El actual programa de recuperación comenzó en 2009, cuando llegaron 23 bisontes provenientes de Dakota del Sur, Estados Unidos, para establecer una manada de conservación en el Rancho El Uno, dentro de la Reserva de la Biosfera Janos, en Chihuahua, lugar que se convertiría en el semillero de Bisontes para el resto de la región.
Ese proyecto se convirtió en el punto de partida para recuperar la especie en México y, con el crecimiento de la manada, algunos ejemplares comenzaron a utilizarse para establecer nuevas poblaciones en otros lugares donde históricamente había vivido el bisonte.
Uno de esos sitios fueron Chihuahua, Coahuila, y Sonora.
En 2020, 19 bisontes fueron trasladados a la Reserva Natural El Carmen, en el municipio de Ocampo, Coahuila, después de más de 100 años de ausencia de la especie en esa región. El objetivo era establecer una nueva manada de conservación y contribuir a recuperar la fauna nativa de la zona.
Pero el regreso no terminó ahí.
🌵 44 BISONTES LLEGARON A CUATRO CIÉNEGAS
En noviembre de 2025, otro grupo llegó a Coahuila.
44 bisontes americanos fueron trasladados desde Janos, Chihuahua, hasta la reserva El Santuario, en Cuatro Ciénegas, como parte de un nuevo proyecto de recuperación de la especie.
La manada estaba integrada por 38 hembras y seis machos, y su establecimiento representa un nuevo paso para ampliar la presencia del bisonte en los pastizales del norte mexicano.
El objetivo no es simplemente tener animales dentro de una reserva.
La intención es mucho más ambiciosa: recuperar las funciones ecológicas que el bisonte desempeñaba antes de desaparecer de la región.
🦬 29 BISONTES REGRESARON A SONORA
En febrero de 2026, el bisonte americano volvió a caminar por tierras sonorenses después de aproximadamente 200 años de ausencia.
29 ejemplares fueron trasladados desde la Reserva de la Biósfera Janos, en Chihuahua, hasta Rancho Los Ojos Calientes, en la región de Cuenca Los Ojos, Sonora. La manada estaba integrada por 19 hembras y 10 machos.
Varias de las hembras llegaron preñadas y, semanas después, comenzaron a nacer las primeras crías, una señal positiva de adaptación y reproducción de la nueva manada.
🌱 ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL BISONTE?
Aquí está uno de los datos más interesantes.
El bisonte no solamente come pasto. Su presencia modifica el ambiente en el que vive y puede contribuir a que el ecosistema funcione de manera más natural.
Por eso se le considera una especie clave y, en términos ecológicos, un verdadero “ingeniero del ecosistema”.
Al desplazarse por los pastizales, los bisontes:
• Remueven y airean el suelo con sus pisadas, ayudando a modificar su estructura.
• Favorecen la infiltración del agua de lluvia, al contribuir a que el suelo tenga condiciones más favorables para absorberla.
• Consumen pastos y otra vegetación, evitando que determinadas plantas dominen completamente el paisaje.
• Ayudan a mantener los pastizales, ecosistemas fundamentales para numerosas especies.
• Transportan semillas en su cuerpo y mediante sus desplazamientos, contribuyendo a la dispersión de plantas.
• Devuelven nutrientes al suelo a través de sus excrementos.
De esta manera, un animal que simplemente parece estar caminando y alimentándose puede estar provocando una serie de cambios que benefician a todo el ecosistema. SEMARNAT y CONANP señalan que su presencia puede contribuir a mejorar la estructura del suelo, favorecer la vegetación nativa y fortalecer la resiliencia de los pastizales ante condiciones climáticas adversas.
💧 EL BISONTE Y EL AGUA
En regiones áridas como las del norte de México, este punto adquiere todavía mayor importancia.
La relación entre los bisontes, el suelo y el agua es uno de los motivos por los que su recuperación resulta interesante para los proyectos de restauración.
Cuando el suelo puede absorber mejor el agua de lluvia, se reduce la cantidad que simplemente escurre por la superficie y se favorecen procesos naturales de infiltración.
Por eso, recuperar al bisonte no significa únicamente recuperar un animal: significa intentar recuperar las relaciones ecológicas que existían alrededor de él.
🐾 NO ES UN BÚFALO
Otro dato curioso: aunque en Estados Unidos es muy común escuchar que se les llama “búfalos”, el bisonte americano no es realmente un búfalo.
Los verdaderos búfalos pertenecen a otros géneros, mientras que el animal que recorre las grandes planicies de Norteamérica pertenece al género Bison.
Su nombre científico es Bison bison.
Y es uno de los mamíferos terrestres más grandes de América del Norte.
🇲🇽 MÉXICO PERDIÓ AL BISONTE… PERO NO LO OLVIDÓ
La recuperación de esta especie forma parte de una estrategia de conservación mucho más amplia.
El programa mexicano busca establecer y fortalecer manadas de conservación, proteger los pastizales y recuperar poblaciones que puedan mantenerse a largo plazo.
Esto es importante porque el objetivo final no es simplemente transportar animales de un lugar a otro.
La verdadera meta es que las poblaciones puedan reproducirse, mantenerse y cumplir nuevamente su función dentro del ecosistema, con cada vez menor necesidad de intervención humana.
El propio Programa de Acción para la Conservación del Bisonte contempla la recuperación de áreas degradadas, la conservación de la vegetación y el suelo y la protección de los sitios donde existen o podrían establecerse nuevas manadas.
🦬 DE 23 BISONTES A UNA NUEVA GENERACIÓN EN MÉXICO
Quizá uno de los datos más sorprendentes de toda esta historia sea su origen.
El esfuerzo moderno de recuperación en México comenzó con 23 animales en 2009.
A partir de aquella primera manada establecida en Chihuahua, el proyecto ha permitido trasladar ejemplares a otros sitios y comenzar nuevas poblaciones.
En otras palabras, algunos de los bisontes que actualmente regresan a Coahuila son descendientes de aquella primera manada mexicana de conservación.
Y así, poco a poco, el animal que durante décadas estuvo ausente vuelve a ocupar parte del territorio que históricamente le perteneció.
🌎 UN REGRESO QUE VA MÁS ALLÁ DEL BISONTE
La historia del bisonte americano en México es también una historia sobre cómo funcionan los ecosistemas.
Cuando desaparece una especie importante, no solamente desaparece ese animal. También se pierden interacciones entre animales, plantas, suelo y agua.
Por eso, cuando un programa de conservación consigue que una especie regrese a su antiguo territorio, el objetivo no es solamente aumentar el número de ejemplares.
Es intentar reconstruir una parte del ecosistema que existía antes de su desaparición.
En Coahuila, los bisontes están comenzando nuevamente a caminar por las planicies donde alguna vez fueron parte del paisaje cotidiano.
Quizá para muchos mexicanos resulte extraño verlos ahí.
Pero, en realidad, el bisonte no está llegando a México: está regresando a casa. 🦬🇲🇽