Hay un debate que cada vez se escucha más en el futbol mexicano: ¿la MLS ya alcanzó a la Liga MX?
Mi respuesta, al menos por ahora, es no. Pero tampoco creo que debamos seguir viendo a la MLS por encima del hombro.
Lo digo claro: hoy existen un par de equipos de la MLS y algunas individualidades que, con los jugadores que han llevado recientemente, pueden competirle de tú a tú a prácticamente cualquier club de la Liga MX. Eso ya es una realidad. Pero de ahí a decir que la MLS es superior en términos generales, creo que todavía hay un trecho importante.
El problema es que mientras la MLS sigue creciendo, la Liga MX parece haberse estancado.
Ellos están construyendo una liga con mayor infraestructura, mejores inversiones y una estrategia clara para hacer crecer su producto. Nosotros, en cambio, llevamos años discutiendo formatos, multipropiedad, ascenso y descenso, calendarios y decisiones que poco tienen que ver con mejorar realmente el nivel de la competencia.
Y ojo, que la MLS no sea todavía superior no significa que podamos confiarnos. Al contrario: el que viene creciendo eventualmente alcanza al que deja de avanzar.
Un buen ejemplo de dónde estamos parados es la Leagues Cup. Esta edición terminará siendo 100 por ciento mexicana, porque los únicos equipos que permanecen en competencia son de la Liga MX. Eso, por sí mismo, dice algo.
Y entre ellos está un América que sigue dando de qué hablar. Las Águilas atraviesan un buen momento tanto en la Liga MX como en la Leagues Cup y están demostrando que, cuando un equipo mexicano se toma en serio la competencia, puede marcar diferencia.
Pero tampoco hay que sacar el pecho demasiado rápido. Ganarle a la MLS en una edición de la Leagues Cup no significa que el debate esté cerrado.
La Liga MX sigue arriba, sí. Pero la distancia ya no parece tan cómoda.
La MLS está tocando la puerta. Y mientras ellos siguen construyendo, nosotros deberíamos preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente para que esa puerta no termine abriéndose.
Porque una cosa es tener ventaja…
Y otra muy distinta es seguir mereciéndola.