El presentador aseguró que su comentario fue parte de una rutina de comedia y negó haber incitado al odio o a la violencia.
El conductor y comediante estadounidense Jimmy Kimmel salió a defender una reciente rutina de comedia en la que hizo una parodia sobre el presidente de Estados Unidos Donald Trump y su esposa Melania Trump, luego de que algunos sectores y el mismo Trump lo acusaran de promover mensajes de odio.
Durante su programa Jimmy Kimmel Live!, el presentador explicó que su intención nunca fue llamar a la violencia ni promover algún tipo de ataque contra el mandatario o su familia, sino realizar una sátira política dentro del contexto habitual de su espacio televisivo.
Kimmel afirmó que la comedia política ha sido históricamente una forma de crítica pública y subrayó que sus comentarios deben entenderse dentro del formato humorístico del programa.
“No pretendía incitar al odio ni sugerir daño alguno; era una broma dentro de un monólogo”
expresó al abordar la polémica.
La controversia surgió después de que fragmentos de la rutina circularan en redes sociales y generaran reacciones encontradas entre seguidores y críticos del comediante. Mientras algunos defendieron el derecho a la sátira política, otros consideraron que el comentario fue inapropiado.
Hasta ahora, el conductor ha reiterado su postura de que el humor político forma parte del debate público en Estados Unidos y que su intervención se mantuvo dentro del ámbito de la comedia televisiva.