El documento oficial establece que la adolescente falleció por asfixia por sumersión y que el tipo de defunción corresponde a un homicidio, lo que fortalece la línea de investigación sobre una posible intervención de terceros.
La investigación por la muerte de Dafne Zapata Quintos, la adolescente de 13 años que perdió la vida mientras participaba en un campamento de verano de la Academia Militarizada Doenitz, en Ciudad Madero, dio un giro significativo luego de que el acta de defunción estableciera oficialmente que el tipo de muerte fue homicidio.
El documento, difundido por la madre de la menor, Alejandra Quintos, señala que la causa médica del fallecimiento fue asfixia por sumersión; sin embargo, en el apartado correspondiente al tipo de defunción aparece la clasificación de “homicidio”, además de indicar que se trató de una muerte derivada de un hecho violento.
Esta determinación representa un cambio relevante en el caso, ya que deja de lado la posibilidad de una muerte accidental dentro del procedimiento administrativo de certificación y abre paso a la hipótesis de que la adolescente pudo haber perdido la vida como consecuencia de la acción de otra u otras personas, aunque será la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas la encargada de establecer, mediante la investigación ministerial, cómo ocurrieron los hechos, quiénes participaron y si existen responsabilidades penales.
El fallecimiento de Dafne ocurrió la noche del 16 de julio, apenas cuatro días después de haber ingresado al campamento. En un principio, familiares señalaron que personal de la academia les informó que la menor había presentado malestares físicos y posteriormente se había desvanecido; no obstante, esa versión comenzó a ser cuestionada tras los resultados de la necropsia y los testimonios de la familia.
De acuerdo con lo informado previamente por la madre de la adolescente, los médicos forenses determinaron que la causa de muerte fue asfixia por sumersión, al encontrar agua en los pulmones de la menor, resultado que coincide con lo asentado en el certificado oficial de defunción.
Tras conocer el contenido del documento, Alejandra Quintos reiteró su exigencia de justicia y sostuvo que la clasificación de homicidio confirma que la muerte de su hija no puede ser tratada como un accidente. La madre ha solicitado que las investigaciones avancen con rapidez y que se sancione a quien resulte responsable.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre personas detenidas ni han presentado imputaciones relacionadas con el caso. La Fiscalía mantiene abierta la carpeta de investigación y continúa recabando pruebas periciales, testimonios y demás elementos para esclarecer lo ocurrido dentro del campamento.
Aunque el acta de defunción clasifica el fallecimiento como homicidio, esa determinación no implica por sí sola la responsabilidad penal de una persona en particular. Será el desarrollo de la investigación y, en su caso, las resoluciones judiciales las que determinen si existió la participación de terceros y quiénes deberán responder ante la justicia.