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 08 de agosto de 2026

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¿Qué es la tripofobia? La aversión a los patrones de pequeños agujeros que afecta a millones

 

Aunque no está reconocida oficialmente como un trastorno mental, la tripofobia provoca reacciones intensas de rechazo, ansiedad e incomodidad en muchas personas alrededor del mundo.

La tripofobia es un fenómeno psicológico caracterizado por una intensa aversión o rechazo hacia la vista de patrones irregulares o agrupaciones de pequeños agujeros, protuberancias o formas repetitivas. Aunque comúnmente se describe como el “miedo a los agujeros”, especialistas señalan que, en la mayoría de los casos, la reacción corresponde más a una sensación de asco o incomodidad que a un miedo propiamente dicho.

El término proviene de las palabras griegas trypa, que significa “agujero”, y phobos, que significa “miedo”. Las personas con tripofobia pueden experimentar malestar al observar imágenes de panales de abejas, semillas de loto, esponjas marinas, corales o incluso ciertos patrones en la piel humana editados digitalmente.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran escalofríos, ansiedad, náuseas, sudoración, aceleración del ritmo cardíaco, sensación de picazón e incluso ataques de pánico en los casos más severos. La intensidad de estas respuestas varía de una persona a otra y suele desencadenarse únicamente mediante estímulos visuales.

A pesar de su amplia difusión en redes sociales e internet, la tripofobia no está incluida como un trastorno específico en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría ni en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, diversos estudios científicos han documentado que la respuesta emocional es real y puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes la experimentan.

Investigaciones realizadas por psicólogos de la Universidad de Essex sugieren que esta reacción podría tener un origen evolutivo. Los investigadores plantean que ciertos patrones visuales similares a los presentes en animales venenosos o enfermedades cutáneas habrían sido asociados inconscientemente con amenazas para la supervivencia, provocando respuestas automáticas de rechazo.

Especialistas en salud mental recomiendan que, cuando la aversión interfiere con las actividades cotidianas o genera un nivel elevado de ansiedad, las personas busquen atención profesional. La terapia cognitivo-conductual y otras estrategias psicológicas pueden ayudar a reducir la intensidad de las reacciones y mejorar el bienestar emocional.

Aunque la tripofobia continúa siendo objeto de estudio, el creciente interés científico ha permitido comprender que se trata de un fenómeno psicológico complejo que va más allá de una simple incomodidad visual y que merece atención tanto desde la investigación como desde la salud mental.

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