Sahara, África — El desierto del Sahara, conocido por sus temperaturas extremas, extensas dunas de arena y clima predominantemente seco, fue escenario de un fenómeno meteorológico poco habitual en 2018: una nevada que cubrió parte del paisaje desértico con una fina capa de hielo y nieve.
Aunque la imagen de nieve en uno de los lugares más cálidos y áridos del planeta parece contradictoria, este evento ocurrió debido a una combinación de condiciones atmosféricas excepcionales. Las bajas temperaturas permitieron que la humedad presente en el ambiente se congelara y generara la caída de nieve sobre la superficie del desierto.
La nevada se registró en una zona del Sahara donde este tipo de fenómenos ya se había observado anteriormente, pero continúa siendo considerado un acontecimiento poco frecuente. La acumulación de nieve fue temporal, ya que las altas temperaturas habituales de la región provocaron que el hielo desapareciera en aproximadamente un día.
El Sahara es el desierto cálido más grande del mundo, con una extensión aproximada de 9 millones de kilómetros cuadrados, y abarca varios países del norte de África. Sus temperaturas pueden superar los 40 grados Celsius durante el día, aunque en ciertas épocas del año las noches pueden presentar descensos importantes.
El episodio de 2018 llamó la atención internacional porque mostró un contraste extremo entre el clima habitual del desierto y un paisaje cubierto de blanco. Para especialistas, estos eventos demuestran la variabilidad del clima y la influencia de condiciones atmosféricas específicas capaces de producir fenómenos inesperados incluso en regiones consideradas extremadamente secas.
Aunque la nieve en el Sahara sigue siendo un hecho extraordinario, no es completamente desconocida: registros anteriores muestran que algunas zonas del desierto han experimentado nevadas ocasionales cuando coinciden temperaturas suficientemente bajas y presencia de humedad.